viernes, 29 de mayo de 2026

En mi verdadero cuerpo + resultados

Alejandro Vargas tenía solo veintiséis años, pero ya había alcanzado todo lo que la mayoría de la gente sueña.

Vivía en una casa amplia y moderna en Las Lomas, uno de los barrios más exclusivos de la ciudad. Tenía un jardín amplio, piscina pequeña y una cocina que parecía sacada de una revista. Su trabajo como ingeniero senior en una importante firma tecnológica le permitía ganar un sueldo que muchos envidiaban. Conducía un Toyota Corolla Hybrid último modelo, negro, impecable. Y lo más importante: tenía una familia que amaba con todo su ser.

Camila, su esposa, había sido su mejor amiga desde la infancia. Se conocieron en el colegio, se enamoraron en la secundaria y se casaron jóvenes. Ella era cariñosa, inteligente y hermosa. Juntos tenían a Sofía, su hija de cuatro años, una niña risueña de ojos grandes que era la luz de su vida. Cada noche Alejandro llegaba a casa, abrazaba a su esposa, cargaba a su hija y sentía que el mundo estaba exactamente donde debía estar.

Esa era su vida. Perfecta. Merecida. Construida con esfuerzo, sudor y dedicación.



Hasta que todo se derrumbó.

Esa noche, como tantas otras, Alejandro manejaba de regreso a casa después de un turno largo pero satisfactorio. Sonreía pensando en la cena que Camila le habría guardado y en el cuento que le leería a Sofía antes de dormir.

Su teléfono vibró dentro del porta vasos. Pensó que era un mensaje de su esposa y lo miró de reojo en un semáforo.

Notificación del Hospital Central - Programa de Reasignación de Conciencias Frunció el ceño. Abrió el mensaje.

"Estimado Sr. Alejandro Vargas: Tras una exhaustiva investigación interna, se ha determinado que debido a un error administrativo ocurrido el día de su nacimiento (y de otros 2.847 casos registrados), su conciencia fue asignada a un cuerpo que no le correspondía originalmente. Por disposición de la Ley Nacional de Restablecimiento Biológico (aprobada hace 48 horas), todas las conciencias deben retornar a sus cuerpos originales en un plazo máximo de 72 horas.

Su cuerpo original ya ha sido localizado y preparado. Se le notificará el lugar y hora del procedimiento obligatorio.

Cualquier intento de evadir la ley será considerado delito grave."

Alejandro leyó el mensaje tres veces. Luego soltó una risa seca y nerviosa. Alejandro: Qué mierda es esta…

murmuró, y borró la notificación.

No volvió a pensar en ello. Llegó a casa, besó a Camila, cargó a Sofía en brazos y cenó como si nada. Esa noche durmió abrazado a su esposa, convencido de que todo era una broma de mal gusto o un error del sistema.

Tres días después, mientras regresaba del trabajo por la misma ruta de siempre, una furgoneta negra se detuvo bruscamente delante de él. Cuatro hombres con uniformes oscuros y sin identificación bajaron. Antes de que pudiera reaccionar, lo sacaron del auto a la fuerza

Alejandro: ¡SUELTAME!

Lo metieron en la furgoneta. Un pinchazo en el cuello y todo se volvió negro.

Despertó atado a una camilla fría en un laboratorio blanco y estéril. Las luces brillantes le lastimaban los ojos. Frente a él, en otra camilla, había una joven.

Era Valeria Ruiz.

Tenía 161 cm de altura y un cuerpo delgado y atractivo de solo 44 kg. Sus medidas eran llamativas: pecho de 81 cm, talle estrecho de 61 cm y cadera de 91 cm, lo que le daba una figura de reloj de arena muy pronunciada. Usaba talla 95B de sujetador (copa B). Su piel era morena clara, su cabello negro largo y ondulado caía desordenado sobre la camilla, y su rostro era bonito, con labios carnosos y ojos grandes. En ese momento, esos ojos lo miraban con una mezcla de triunfo y desprecio.



Alejandro la observó con un odio profundo y visceral.

Alejandro: Así que tú eres la maldita que viene a robarme la vida 

gruñó, tirando de las correas que lo sujetaban.

Valeria sonrió con malicia.

Valeria: Robar, no. Recuperar. Mientras tú vivías como rey en tu casota, yo me pudría en un cuartucho pagado por mis padres. Tú tienes esposa, hija, carrera… todo lo que yo debería haber tenido. Y ahora lo voy a disfrutar.

Alejandro sintió que la rabia le quemaba la garganta.

Alejandro: ¡Yo construí esa vida! ¡Con esfuerzo! ¡No mereces ni un segundo de lo que yo tengo!

Valeria soltó una risa baja.

Valeria: Ódiame todo lo que quieras. Mañana yo voy a despertar en tu cama, al lado de Mi nueva esposa. Y tú… tú vas a despertar en mi habitación de mierda, con mi cuerpo. Bienvenida a la pobreza, “Valeria”.

Los médicos entraron y no les dieron más tiempo. Les colocaron los cascos simultáneamente.

Alejandro siguió maldiciendo hasta que el zumbido ensordecedor lo envolvió todo.


Cuando abrió los ojos de nuevo, el intercambio ya se había completado.

Estaba en el mismo laboratorio, pero ahora en el cuerpo de Valeria. Sentía el peso de los senos pequeños pero firmes en su pecho, la cintura estrecha, las piernas más cortas. Todo se sentía extraño, ligero y equivocado.


A su lado, en la otra camilla, la antigua Valeria —ahora en su cuerpo— se incorporaba con una enorme sonrisa.

Dos grupos de agentes entraron.

Uno agarró a Alejandro (en el cuerpo de Valeria) y lo arrastró hacia una furgoneta negra. El otro grupo hizo lo mismo con la nueva “Alejandro”.

Alejandro: ¡Suéltenme! —gritó él con voz aguda y femenina—. ¡Esto es un crimen! ¡Tengo una familia!

Nadie le respondió.

Lo metieron a la fuerza en la furgoneta. Durante el trayecto, golpeó las paredes y gritó hasta quedarse ronca, pero las ventanas estaban selladas y nadie lo escuchaba. La furgoneta se adentró en zonas cada vez más pobres de la ciudad. Calles sucias, casas deterioradas, basura en las esquinas.

Finalmente se detuvieron frente a un viejo edificio de departamentos. Lo bajaron a la fuerza y lo arrastraron por unas escaleras estrechas y mal iluminadas hasta el tercer piso.

Abrieron una puerta y lo arrojaron dentro.

Era una habitación minúscula, apenas más grande que un clóset. Una cama individual deshecha, un armario viejo entreabierto con solo dos prendas que no eran de su talla, una pequeña ventana con rejas que daba a un callejón oscuro y ruidoso. Olía a humedad y encierro.

Alejandro —ahora Valeria— se quedó tirada en el suelo frío, temblando de furia, terror y desesperación. Miró sus pequeñas manos, sus piernas cortas, su nuevo cuerpo frágil de 44 kilos.

En el otro extremo de la ciudad, la verdadera Valeria ya debía estar llegando a su hermosa casa en Las Lomas, siendo recibida por Camila y Sofía como si nada hubiera pasado.

Y él… estaba solo. En el infierno.

Golpeó la puerta con los puños hasta que le dolieron.

Nadie vino.


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Estos son los resultados de la próxima "serie"



Elimine algunos votos sospechosos y sume los de los comentarios. (igualmente no cambiaba nada los votos sospechosos) 

Como dije en la historia de mictia voy hacer las 2 primeras. La historia de ginyu y bulma lo tengo claro al 100% que hacer.

pero la historia de vegeta, goku y pan, bra les quiero hacer la pregunta

Quieren que las historias sean separadas? que solo la historia sea (ejemplo) vegeta cambiando con pan, pero goku y bra no cambien

O quieren que los 4 cambien como la idea original

Si quieren la primera opción seria hacer 3 historias en total (lo podría hacer), pero quisiera saber sus opiniones .



martes, 26 de mayo de 2026

Cambio de cuerpo con mi acosador FINAL

Las horas siguientes fueron una coreografía calculada de placer, manipulación y preparación.

Despedirme de sus “amigos streamers” por chat diciendo: “Tuve un problema con mis gatos y tengo que regresar a mi casa”. Terminé subiendo una historia rápida para despedirme para siempre de México. Alisté mis maletas y compré el avión hacia España el mismo día. Tenía en total que sobrevivir de la verdadera Mictia unas 4 horas.

¿Por qué? Porque la vi. Desde la ventana de la habitación, en la zona de la piscina, la reconocí al instante: mi antiguo cuerpo, sudoroso, con la ropa arrugada y la cara descompuesta de rabia. Caminaba con paso decidido hacia el edificio principal. Venía por mí.

Apenas tuve tiempo de cerrar la maleta. Escuché los pasos fuertes por el pasillo y luego los golpes furiosos en la puerta.

Mictia: ¡Abre la puerta y sé valiente por una vez en tu vida! ¡Sé que estás acá, hijo de puta!

Su voz (mi antigua voz) sonaba ronca, rota por la desesperación y el cansancio. Golpeó con más fuerza, haciendo vibrar la madera.

Me quedé quieta en el centro de la habitación, todavía con el bikini blanco húmedo pegado al cuerpo. El corazón me latía rápido, pero no era miedo… era excitación. Una excitación oscura y triunfante.

Alejandro: Casi… casi lo logras.

No abrí. En cambio, me moví en silencio. Apagué las luces principales, dejando solo la lámpara tenue de la mesita de noche. Me quité todo, quedando completamente desnuda. Me miré una última vez en el espejo: cabello revuelto, labios hinchados, piel todavía sonrosada por el sol. Perfecta.

Mictia, sylvee, fairlygab #EiDwHCoA

Los golpes seguían.

Mictia: ¡Devuélveme mi cuerpo! ¡Todo el mundo va a saber lo que hiciste! ¡La policía…!

Sonreí fingiendo miedo e inocencia.

Alejandro: Por favor… ya basta. No sé quién eres, pero me estás aterrorizando. Voy a llamar a seguridad…

Saque el celular de mictia y llame a la policía explicando la situación que un acosador me esta siguiendo. Despues bloqueé el número de mi antiguo teléfono. Y después apagué el celular.

Me acosté en la cama king size, abrí las piernas mirando hacia la puerta y empecé a tocarme. Dedos suaves deslizándose entre mis pliegues ya húmedos. Gemí bajito, lo suficiente para que se escuchara desde afuera si prestaba atención.

Mictia +18 #8imhR9DZ

Alejandro:  Ahh…

dejé escapar, con la voz temblorosa y excitada de Mictia.

Los golpes se detuvieron un segundo. Sabía que me estaba escuchando.

Seguí masturbándome más fuerte, dejando que mis gemidos subieran de volumen. El sonido húmedo de mis dedos entrando y saliendo llenaba la habitación. Quería que sufriera escuchándome disfrutar de su cuerpo.

Mictia golpeó una vez más, esta vez más débil.

Mictia: Eres un enfermo… un puto enfermo…

Escuché cómo se alejaban sus pasos. Probablemente iba a buscar seguridad o a intentar entrar por otro lado. Tenía poco tiempo.

Me corrí rápido, mordiendo la almohada para ahogar el gemido. Luego me vestí con rapidez: crop top blanco, unos pantalones de mezclilla grises y gorro de peluche de Teemo. Me tome una foto con algunos peluches que había y decidí publicar una nueva historia en mi nuevo Instagram

Pasaron veinte minutos eternos. Escuché voces en el pasillo: seguridad del hotel hablando con alguien. La verdadera Mictia gritando que había un impostor en la habitación. Pero nadie le creía. Un hombre sucio, agitado y sin identificación gritando que era “Mictia”… sonaba a loco.

Escuché cuando se lo llevaron, forcejeando.

Mictia: ¡Es mi habitación! ¡Este acosador me robó el cuerpo!

Pobre ilusa.

Cuando el pasillo quedó en silencio, abrí la puerta con cuidado, saqué las maletas y bajé por el ascensor de servicio. Un taxi ya me esperaba afuera (lo había pedido antes).

Mientras el coche se alejaba del hotel, miré por la ventana trasera. Vi a mi antiguo cuerpo siendo retenido por dos guardias de seguridad cerca de la recepción. Gritaba como loco. Nadie le creía. Pronto los Mictianos lo lincharían en internet. Yo misma me había encargado de plantar las pruebas suficientes.

Llegué al aeropuerto con tiempo de sobra. Me puse una sudadera azul. Facturé las maletas, pasé migración sin problemas (el pasaporte de Mictia era perfecto) y me senté en la sala VIP. Crucé las piernas, sintiendo el aire fresco subir por debajo de la sudadera. Sonreí.

En el baño del aeropuerto, antes de abordar, me miré al espejo una última vez. Ajusté mi cabello, me mordí el labio y susurré:

Alejandro: Gracias por todo, Mictia. Yo cuidaré muy bien de tu vida… y de este cuerpo.

El vuelo a España despegó sin incidentes.

Sentada en primera clase, con una copa de vino en la mano y la sudadera ligeramente baja en un hombro, supe que había ganado. Para siempre.

Ahora soy Mictia. La streamer querida, deseada, intocable. Y nadie, jamás, va a quitarme esto.

Fin.

 

Epílogo:

 

Alejandro en un nuevo estilo de streams logro cifras que nunca pensó llegar. 20k de media y con historias de este estilo:


Mictia #pTe3qqll

Y subiendo fotos de este estilo:

 

Mictia #ZjGCseVW

 

Mientras disfruta con su nuevo novio y pensando en comenzar hacer un OF en unas semanas para comprar nuevos “juguetes”

Mictia #y49TLHzN

 

Mictia #viRf5exu

Mientras la verdadera mictia termino en una cárcel debido a que Alejandro con todo el nuevo dinero generado pudo mandarla a una cárcel de máxima seguridad con acusaciones falsas. Esperemos que no termine loca



Lo que no sabian los 2 es que el hechizo tiene algo más además de solo "cambiar de cuerpo". Pero esto es parte de otra historia 

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No pensé terminar esto de manera tan satifactoria como creo que lo logre. Muchas gracias para la gente que leyó esto y especialmente a los que me ayudaron. 


La votación termino, pero les voy diciendo que voy hacer las 2 historias más votadas por el apoyo.


GRACIAS TOTALES


  

Actualización 27/05/2026 16:33. (queria hacer una historia de daarick y sylvee. Ahora que el cojudo de daarick mostro su punto de vista. Quisieran que lo haga? Tengo el primer capitulo)

lunes, 25 de mayo de 2026

Encerrado en la sabana

 Su nombre era Alexander Reed, un explorador británico de 32 años, valiente y aventurero, que se adentró solo en las profundidades de la sabana africana en busca de tribus ancestrales. Vestido con su típica ropa de safari, camisa clara, shorts verdes oscuros y botas, jamás imaginó el destino que le esperaba.

Fue capturado por los guerreros de la tribu cercana al amanecer. Los chamanes lo examinaron y declararon que su espíritu era especial: un alma errante que debía renacer como mujer entre ellos para cumplir una antigua profecía. Sin demora, iniciaron el poderoso ritual de transformación.

Ante toda la tribu reunida y con Alexander aun dormido, lo despojaron de su ropa y, usando sus manos desnudas, cubrieron su cuerpo con barro sagrado mezclado con hierbas y aceites rituales. El barro se extendía de forma irregular por su piel blanca. Mientras cantaban y danzaban, el ritual mágico tuvo lugar: el explorador masculino fue transformado completamente en una hermosa mujer blanca de cabello ondulado, rasgos delicados, cuerpo esbelto y curvas femeninas. Ya no era Alexander… ahora era Nayeli.



Solo después de completada su transformación en mujer, la tribu procedió con la siguiente etapa del ritual. Ataron sogas gruesas y resistentes alrededor de sus piernas y brazos, y la cargaron en procesión por todo el poblado entre cantos, tambores y danzas. Mientras la transportaban, las mujeres pasaban sus manos una y otra vez por su cuerpo, ajustando el barro y marcándola como una de las suyas.



Una vez en el centro del poblado, comenzaron a prepararla como nueva habitante de la tribu. Trenzaron su cabello en decenas de finas rastas africanas que caían elegantemente por su espalda. Le colocaron la delicada diadema con el ornamento plateado colgando en el centro de su frente, entre las cejas. Luego le pusieron los collares masivos —capas y capas de cuentas rojas, azules, verdes, blancas y negras— formando un pesado y hermoso babero ceremonial que cubría su cuello y hombros. Finalmente, le quitaron por completo sus viejos shorts verdes y le colocaron el tradicional taparrabos de abalorios multicolores, con sus hilos verticales de cuentas y flecos colgantes que rozaban sus muslos.



Al principio, Nayeli estaba abrumada. Caminaba con vergüenza, intentando cubrir su nuevo cuerpo desnudo y femenino. Pero con el paso de los días y las semanas, algo profundo cambió dentro de ella. Empezó a aceptar su nueva realidad, su nuevo cuerpo y su nueva familia. Comenzó a moverse con naturalidad usando solo el taparrabos de cuentas, sintiendo el peso de los collares y el balanceo de las trenzas mientras caminaba.

Hoy, Nayeli es completamente una de ellos. Corre descalza junto a los guerreros por la sabana, cazando con arco y lanza. Su cuerpo brilla bajo el sol africano, cubierto únicamente por el taparrabos de abalorios y los collares ceremoniales.




Por las tardes se baña en el río junto a las otras mujeres de la tribu, riendo, salpicándose agua y dejando que el barro del día se desprenda de su piel. Sus trenzas mojadas caen por su espalda y la diadema plateada brilla mientras nada con total libertad y alegría.



Ya no recuerda su antigua vida como Alexander Reed. Ahora es Nayeli, cazadora, hija de la tierra, hermana de la tribu y próximamente madre.


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https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLScS3TNUOnKjmPiDJoUYRiGRrGiOCfjDUA1Sr3QbPLcL6qLVig/viewform?usp=dialog

sigue la encuesta y se va a cerrar cuando termine el capitulo 5 de mictia 

sábado, 23 de mayo de 2026

Cambio universal #2

Todo comenzó con “El Gran Cambio, un evento inexplicable que sacudió al mundo: las conciencias de las personas se intercambiaron aleatoriamente con las de otros.

El joven Alex, de 17 años, despertó atrapado en el cuerpo de una mujer vieja, rubia, tatuada y curvilínea. Su madre, lamentablemente, terminó en el cuerpo de un anciano terminal en un hospital y falleció pocas horas después. Su padre, en cambio, despertó en el cuerpo de una niña de 9 años.

Meses después, la vida se había reorganizado como pudo. Su padre (ahora una niña llamada “Lia”) salía todos los días a buscar trabajo y hacer trámites para intentar estabilizar su nueva realidad. Mientras tanto, Alex se quedaba solo en casa.

Con el tiempo, Alex descubrió que el cuerpo que ahora habitaba era sorprendentemente cómodo. Las largas piernas y la energía que tenía le permitían pasar horas y horas sin cansarse. Así que, casi todos los días, se tiraba en el sofá con las piernas abiertas y jugaba videojuegos desde la mañana hasta la noche.


Lo fue cuando encontró un viejo dildo de su madre y ahora disfruta cuando se frustra con un nivel




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sigue la encuesta y se va a cerrar cuando termine el capitulo 5 de mictia 

viernes, 22 de mayo de 2026

Tu eliges la historia

La proxima serie despues de terminar "Cambio de cuerpo con mi acosador" (el capitulo 5 sera el final+prologo), sera elegido por ustedes. Tengo varias ideas y aqui doy ideas que tuve durante esta semana y una pequeña sinopsis de cada una. Si tienen más o mejores o ideas en general pueden comentarlo



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Goku y Bulma cambian de cuerpo en la serie original de dragon ball (Inspirada en el dibujo de ginyu1992) y como van a intentar solucionarlo o se van a quedar asi para siempre



Vegeta y milk cambian de cuerpo (Vegeta de post torneo del poder, pero antes de la pelicula de broly) y milk en la serie original. Vegeta el principe de la raza sayayin termina viajando en el cuerpo por un deseo de las esferas del dragon, pero termina en el cuerpo de la esposa de su maximo rival. Vegeta podra conseguir las esferas del dragon con ese cuerpo? o tendra que vivir como la esposa sumisa de goku para siempre? 



Lillie y Lusamine terminan en cuerpos de Mudsdale y Mudbray respetivamente por un experimento que salio mal. (inspirado en el dibujo de Joyvel). Tendran que escapar y trabajar juntas para que ningun entrenador las capture y que sus cuerpos originales no terminen siendo encontrados por pervertidos. 


Ash y bonnie intercambian cuerpos en la temporada XY de pokemon. Un experimento de clemont sale terriblemente mal y termina cambiando de cuerpo a ellos dos. Ahora clemont tiene que ir a la ciudad luminalia a intentar arreglar esto, siendo serena la que tiene que cuidar a estos 2. (inspirado en Alyssa-The-Artista)


Ginyu y videl cambian de cuerpos en la saga de buu antes del torneo. Ginyu logra engañar a videl y consigue su cuerpo, pero tiene el problema de que tanto tiempo en el cuerpo de una rana su tecnica esta totalmente desgastada, lo que significa que esta atrapada en el cuerpo de videl por tiempo indifinido, mientras la pobre videl tiene que estar en el cuerpo de la rana. 


Ginyu y bulma vuelven a intercambiar cuerpos, pero esta vez en la resurrección de F. En vez de engañar a tagoma, logra engañar a bulma (de nuevo), pero esta vez va a jugar más inteligente y tendra que fingir ser ella hasta que termine todo, mientras tanto bulma en el cuerpo de la rana tendra que buscar la forma de decirles a sus amigos) 


Ginyu y miku nakano intercambian cuerpo. Esta vez ginyu en vez de ser transportado a la tierra de dragon ball termina en la tierra de las quintillizas, pasan los años y finalmente logra engañar a una de las hermanas nakano. Ginyu tendra que buscar la forma de regresar a su mundo o buscar un cuerpo fuerte en este mientras las 4 hermanan sospechan, mientras miku tendra que ser una sucia rana (va a llorar todo el dia o podra volver a su cuerpo) 



En dragon ball daima en lugar del deseo de volver a todos los guerreros z en niños. Terminan pidiendo que los 2 más poderosos vayan a otra dimensión con un cuerpo menos fuerte. El deseo conlleva a que vegeta termine en el 2do cuerpo más debil que contenga raza sayayin y goku en el cuerpo más debil de la raza sayayin , pero de la dimension de dragon ball GT. 


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Bueno eso son mis ideas que tuve esa semana. Otras ideas de series son bienvenidas (si no se entendio alguna pueden comentarlo)

Quiero aclarar que no voy hacer de personas famosas debido a la dificultad de encontrar fotos que me parezcan buenas para la historia. Tenia una historia body swap entre daarick y sylvie (dos streamers), pero termine descartando por eso mismo. 

Ahora quiero hacer de series para variar un poco. 

Tambien quiero hacerles spam de mi wattpad que ahi solo subo historias AR si estan interesados. 
https://www.wattpad.com/user/natsuwuf

Entre la próxima o en 2 semanas sale el capitulo 5 de mictia y voy a subir un par de historias más que tengo guardadas, además de una traducción que le va a gustar mucho

Un saludo a todos





 

lunes, 18 de mayo de 2026

La hija de mi hija + anuncio

Rodrigo, un hombre masculino y padre soltero finalmente con una buena vida, una hija de 16 años y una economía estable...

Sufrió un terrible accidente automovilístico, los médicos lograron salvar solo una cosa: su conciencia. Su cuerpo había quedado irreparable. En un último y desesperado intento, transfirieron su mente al único recipiente compatible que tenían disponible: un cuerpo clonado de su propia hija, Olivia.

Ahora, él —antes un hombre alto y fuerte— despertó en el cuerpo de una niña de apariencia frágil y delicada. Tenía que volver a crecer, volver a aprender a moverse, a hablar con esa nueva voz suave. El mundo solo veía a una pequeña niña llamada “Mira”, la supuesta "Hermanita" de Olivia.

Pasan los años y ahora "Mira" tiene 16 años en la pubertad (la misma edad que le ocurrio que tenia olivia en el accidente)

Aquella mañana soleada, caminaban de la mano por un vasto campo de hierba alta que se mecía con el viento. Desde lejos parecían una madre y su hija disfrutando de un paseo. Mira (su padre) caminaba a su lado con pasos cortos, aferrada a la mano de Olivia.



Olivia: ¿Estás cansada?

preguntó Olivia con ternura, deteniéndose.

Mira asintió con una mezcla de vergüenza y agotamiento. Sus pequeñas piernas aún no tenían la resistencia de antes. Sin decir nada más, Olivia se agachó, la levantó en brazos con facilidad y la acomodó contra su pecho. Mira rodeó su cuello con los brazos y escondió el rostro en su cuello, respirando su aroma familiar.




Mira sin decir nada acepta ser cargada

Olivia: Ya vamos varios años y sigues actuando igual de infantil

besándole la frente mientras caminaba.

Llegaron al hospital para la última revisión. Los médicos confirmaron que el cuerpo había aceptado completamente la conciencia y que el crecimiento se estaba estabilizando. Todo estaba bien.

Aunque mira sigue avergonzado de su cuerpo, tiene que aceptarlo y ser la nueva "Hija" de su hija



Realmente estoy sin ideas para hacer historias y un poco desanimado por las estadisticas, pero tampoco voy a dejar de hacer historias.


Denme ideas para historias (Porfa) jijiji




domingo, 10 de mayo de 2026

En el cuerpo de una dulce asiática

  Ethan Blackwood tenía 24 años y, según él, el mundo entero le debía pleitesía.

Hijo único del CEO de Blackwood Global, una corporación que dominaba mercados de tecnología, energía y defensa, Ethan nunca había escuchado la palabra “no” en su vida. Creció rodeado de lujos absurdos: veranos en yates por el Mediterráneo, fiestas privadas en áticos de Manhattan con vistas a Central Park, y un garaje lleno de autos deportivos, incluido un Aston Martin personalizado que cambiaba de color según su estado de ánimo.

Estudiar era innecesario. Su padre movía hilos en universidades de la Ivy League. Trabajar era para perdedores. Su principal ocupación era beber, drogarse, acostarse con modelos y humillar a quien se cruzara en su camino.

Aquella noche de Halloween, la fiesta era especialmente extravagante. Su padre había alquilado una mansión histórica en los Hamptons solo para presumir. Ethan, vestido como un  vampiro, capa negra y una copa de whisky en la mano, caminaba entre influencers, modelos y parásitos que reían sus peores chistes.

En un rincón oscuro del jardín, una joven vestida de anciana completamente de negro leía el tarot.

Ethan: ¿En serio? ¿Una bruja de verdad? —soltó con desprecio—. Vamos, abuela. ¿Cuánto cobras por mentirle a estas chicas que van a encontrar el amor? ¿O ya les dijiste que me encontrarían a mí esta noche?

La joven levantó la mirada lentamente. Sus ojos eran negros como pozos sin fondo.

Bruja: —Muchacho… tienes la lengua tan afilada como tu “padre” tiene el corazón podrido. Pero la arrogancia sin poder propio solo es veneno.

Ethan: —¿Poder? —rio fuerte—. Mi padre puede comprar este estado entero antes del desayuno. ¿Qué puedes hacer tú, vieja? ¿Convertirme en sapo? ¿Lanzarme una maldición de mierda? —Se inclinó hacia ella con una sonrisa burlona—. Adelante. Inténtalo. Sería lo más entretenido que ha pasado en esta fiesta de pacotilla.

La bruja lo observó en silencio durante varios segundos.

Bruja: —Que el mundo te quite todo lo que crees que te hace superior. Tu dinero, tu nombre, tu género, tu idioma… todo. Que conozcas la humillación más profunda, la impotencia y las miradas de los demás sobre un cuerpo que no te pertenece. Que aprendas humildad… desde el fondo.

Ethan: —Yeah, yeah. Buen show, bruja —respondió riendo mientras se alejaba—. Que te vaya bien.


Al dia siguiente:

Cuando despertó, todo había cambiado.

Lo primero que sintió fue el frío húmedo y sucio del suelo de concreto contra sus pies descalzos. El olor era nauseabundo: humedad, moho, cigarrillos rancios, alcohol derramado y comida chatarra podrida.

Mio (pensando): ¿Dónde… dónde estoy?

Abrió los ojos con dificultad. Una habitación diminuta y miserable. Paredes mohosas, basura por todas partes, un colchón sucio y una sola bombilla colgando del techo.

Se miró las manos. Eran pequeñas, delicadas, con dedos finos.

Bajó la vista y vio dos pechos pequeños presionados contra una camiseta gris rota y sucia. Sus propias manos los estaban apretando.

Mio: —…¿Nani…? ¿Kore wa… nan desu ka!?



Intentó gritar en inglés, maldecir, pedir ayuda, pero su boca y su mente ya no respondían en ese idioma. Todo su interior había sido reescrito.

Mio: —What the fuck!? ¡Esto no puede ser real! ¿¡Qué mierda pasó!?

Sin embargo, solo salieron palabras en japonés perfecto:

Mio: —Nani kore!? Dōshite watashi… onna no karada…!?

 

El pánico explotó dentro de ella. Se levantó tambaleándose y tropezó con latas vacías. Corrió hacia un espejo roto colgado en la pared.

Mio: —¡Uso da…! ¡Uso da yo!!

Se tocaba desesperadamente la cara, el cabello castaño rojizo, los pechos, las caderas y las piernas. Todo era real. Era una chica. Una chica japonesa.

 


De repente, una avalancha de recuerdos ajenos invadió su mente:

Takahashi Mio. 20 años. Nacida en un pueblo pobre de Chiba. Deuda enorme por el préstamo de su padre fallecido. Tres trabajos que solo uno puede recordar uno. Es una maid en “Rose Garden Maid Café” en Akihabara.

Mio: —Ore wa… Ethan Blackwood… Blackwood Global no musuko da yo…

Pero incluso pronunciar su antiguo nombre le resultaba extraño y difícil. Su antigua identidad se sentía cada vez más lejana.

El teléfono viejo vibró sobre una caja.

Jefa (mensaje): Mio, ¿dónde diablos estás?! ¡Son las 8:45! ¡Si no llegas en 20 minutos estás despedida! ¡Hoy viene un grupo grande de clientes

Mio miró el uniforme de maid limpio que colgaba en la percha. Era lo único decente en toda esa pocilga.

Con manos temblorosas se cambió. La blusa blanca se ajustó perfectamente a su nuevo cuerpo, el delantal negro con volantes, la falda corta, las medias y el gorrito. Cuando terminó y se miró en el espejo roto, la transformación fue impactante.

Mio (pensando): Esto… esto soy yo ahora…

Salió corriendo del cuartucho, tomó el tren atestado y llegó al café a las 9:07.






 

Mio: —Ha… hai…

 

Mio llego a su trabajo a tiempo.

Mio llego a su trabajo a tiempo.

Mio bajó corriendo las escaleras del personal y entró directamente a la cocina del “Rose Garden Maid Café”. El lugar estaba relativamente tranquilo en ese momento; las cocineras estaban ocupadas preparando platos en la otra sección y ninguna de sus compañeras se encontraba allí.

Cerró la puerta detrás de ella, respirando agitada. Su mente era un caos.

Mio (pensando): Esto no puede estar pasando… Este cuerpo… es demasiado sensible…

El corazón le latía con fuerza. Desde que se puso el uniforme, una extraña calentura había empezado a recorrerle el cuerpo. El roce de las medias contra sus muslos, la presión del delantal sobre sus pechos, la falda corta que apenas cubría nada… todo se sentía demasiado intenso.

No pudo resistirse.

Se apoyó contra la pared un momento, luego caminó hasta la mesa de acero inoxidable del fondo, lejos de la vista principal.



Mio se llevó una mano al pecho por encima de la blusa blanca y apretó suavemente. Con la otra mano bajó por su falda y empezó a frotarse por encima de la tela, presionando contra su vagina.

Mio (gimiendo bajito): —Nnn… haa… ¿Por qué… se siente tan bien…?

Sus dedos apretaban y acariciaban sus pechos por encima de la ropa mientras la otra mano frotaba en círculos cada vez más rápidos. Sus gemidos eran suaves, ahogados, intentando no hacer ruido.


No fue suficiente. Mio levantó su falda con ambas manos, revelando las bragas rojas que llevaba puestas. Eran de encaje, algo provocativas, probablemente parte del “estilo” del café. Empezó a frotarse directamente sobre la tela fina, sintiendo cómo se humedecía rápidamente.

Mio (susurrando): —Ahh… kimochi… ii…

Sus caderas se movían ligeramente contra su propia mano, respirando cada vez más pesado.

Ya no aguantaba más. Mio se bajó las bragas rojas hasta los muslos de un tirón. Se inclinó hacia adelante sobre la mesa de acero inoxidable, apoyando sus antebrazos en la superficie fría. Su torso quedó casi paralelo al suelo, la espalda arqueada y la falda completamente levantada, dejando su trasero expuesto.

  

Con una mano entre sus piernas, empezó a masturbarse directamente, tocando su clítoris hinchado y deslizando los dedos por su entrada mojada.

Mio (gimiendo más fuerte): —Haa… ahn… ¡esto es demasiado…! Nnngh…

Su cuerpo temblaba. El sonido húmedo de sus dedos moviéndose era claramente audible en la cocina vacía.

Se volteó, apoyando su trasero contra el borde de la mesa de acero sin llegar a sentarse del todo. Levantó la falda con la mano izquierda, dejando todo a la vista, y con la derecha continuó masturbándose con movimientos rápidos y desesperados. Sus rodillas temblaban.

 

Mio (jadeando): —Iku… iku yo… ¡ahh…!

Estaba a punto de llegar al orgasmo cuando escuchó pasos acercándose por el pasillo.

Rápidamente se subió las bragas, bajó la falda y se arregló el delantal con manos temblorosas. Apenas alcanzó a recomponerse cuando la puerta de la cocina se abrió.

Era su compañera de cabello rosa.

Compañera: —¡Mio-chan! ¿Qué haces aquí? ¡La jefa te está buscando! ¡Tienes que salir ya!

Mio (roja y aún excitada): —Ha-hai… ya voy…

Aún con las piernas débiles y la entrepierna empapada, Mio salió al salón con su mejor sonrisa profesional.


Los siguientes minutos fueron una tortura.

Sonreía, hacía heart shapes con las manos, decía “¡Bienvenido a casa, Amo!” y “¡Gracias por venir hoy~!”, pero por dentro odiaba cada segundo.

Mio (pensando): Esto es humillante… Yo era Ethan Blackwood… y ahora estoy aquí vestida de puta sirvienta sonriéndole a estos otakus…

Cada vez que se inclinaba para servir, sentía sus bragas mojadas rozando contra su piel sensible y tenía que reprimir un escalofrío.

Entonces llegó a la mesa 7.

Un hombre de unos cuarenta años, bien vestido, la miró con una sonrisa conocedora.

Cliente: —Mio-tan, hoy estás especialmente linda. ¿Me das el servicio especial de siempre?

Mio parpadeó confundida. No entendía del todo.

Mio: —¿Servicio… especial?

El hombre señaló discretamente debajo de la mesa y luego a su entrepierna.

En ese momento, un recuerdo de Mio (el original) surgió: el café ofrecía “servicios especiales” discretos a clientes VIP para mantener el negocio. Rechazarlos podía significar una fuerte reprimenda o incluso perder el empleo.

La jefa la estaba mirando desde lejos con expresión seria.

Mio (pensando, aterrorizada): No… no puedo… pero si me niego…

Con el cuerpo aún caliente por lo que había hecho en la cocina, y muerta de miedo a ser despedida el primer día, se arrodilló discretamente bajo la mesa.

El hombre abrió su pantalón. Mio, con manos temblorosas, sacó su miembro ya medio erecto.

Mio (pensando): Odio esto… lo odio tanto…

Cerró los ojos y se metió la punta en la boca. Empezó a chupar torpemente al principio, pero su nuevo cuerpo parecía saber qué hacer. Movía la cabeza lentamente, lamiendo y succionando mientras el cliente le ponía una mano en la cabeza.

Cliente (susurrando): —Buena chica… justo así…

Mio continuaba, con lágrimas de humillación en los ojos, pero manteniendo la expresión de maid adorable cuando alguien podía verla desde lejos. Su mente era un torbellino de rabia, vergüenza y una excitación traicionera que aún no desaparecía.

 

 

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