jueves, 11 de junio de 2026

Cambio universal #3

Todo cambió la mañana del Gran Cambio. Nicolás, un chico autista de 19 años que vivía con su madre soltera en un pequeño departamento, abrió los ojos y se encontró con un cuerpo completamente distinto. Piernas largas, cintura estrecha, pechos firmes y una melena castaña cayéndole por la espalda. El espejo le devolvió la imagen de una joven atractiva vestida con una diminuta falda azul y una chaqueta blanca.Su mente, siempre tan sensible a los estímulos, se sobrecargó por completo con las nuevas sensaciones.



Su madre, Laura, no tuvo mejor suerte… o quizás sí. Despertó dentro del cuerpo de un hombre alto, de barba cuidada, mandíbula marcada y complexión atlética. Un modelo profesional.

Pasaron los años.

Con el nuevo cuerpo de Laura, las oportunidades llegaron rápido. Su presencia imponente y atractiva le abrió puertas en el mundo de la moda y la publicidad. El dinero mejoró drásticamente: se mudaron a una casa grande con patio, piscina y mejor ropa. Nicolás, ahora en ese cuerpo femenino que aún no terminaba de entender del todo, finalmente recibió el regalo que más había deseado: una bicicleta negra de montaña.

Esa mañana, Laura había salido temprano por un shooting. Nicolás acababa de despertar y vio el mensaje en su teléfono:

Mamá: "Cariño, la bicicleta ya está en el patio. Sal y pruébala. Te quiero ❤️"

Nicolás sonrió con esa mezcla de inocencia y excitación típica de su condición.



En el garaje en camino al patio donde estaba la bicicleta encontró un gran dildo de colores arcoíris que había comprado en secreto semanas atrás por insistencia de una amiga. Sin pensarlo demasiado, lo colocó verticalmente en el asiento de la bicicleta.


Se subió, sin ropa interior bajo la falda rosa, y empezó a pedalear.


El movimiento del dildo entrando y saliendo con cada pedalada lo hizo gemir sin control. Su cuerpo nuevo era extremadamente sensible. Recorrió todo el parque cercano, mordiéndose los labios, con las medias arcoíris brillando bajo el sol mientras el juguete lo llenaba una y otra vez.


Cuando Laura regresó a casa unas horas después, vio la bicicleta en el patio, pero el asiento (sin el dildo) muy pegajosa y oliendo a fluidos.

Laura: Nicolás…

Entró a la casa y encontró a su hijo tirado en el sofá, todavía con la falda subida, respirando agitado. El dildo seguía dentro de él, pero Nicolás intento esconderlo rapidamente


Laura: Ven aquí

Nicolás se acercó nervioso. Se sentaron en el sofá. Laura, usando las manos fuertes del modelo, empezó a tirar lentamente del dildo.

Laura: Esto no se hace, Nicolás…

dijo mientras lo sacaba poco a poco.



Cada centímetro que salía provocaba un gemido agudo y tembloroso en Nicolás. Su cuerpo estaba sobreestimulado. Cuando el dildo salió por completo con un sonido húmedo, Nicolás se derrumbó hacia atrás, cayendo al suelo con las piernas abiertas de par en par. La falda se levantó completamente, dejando a la vista su coño hinchado, brillante y sin ninguna ropa interior.

Los gemidos de placer de Nicolás fueron demasiado para Laura. El cuerpo del modelo reaccionó con fuerza. Su polla se puso dura dentro del pantalón.

Laura: Dios… mírate



Se abalanzó sobre él. Primero lo puso en cuatro sobre el sofá y la folló con fuerza en posición de perrito. Las embestidas eran profundas y rápidas, haciendo que los gemidos de Nicolás llenaran toda la casa mientras sus medias arcoíris se movían con cada golpe.



Después la giró y la tomó en cucharita, abrazándola desde atrás, una mano grande apretando uno de sus pechos mientras la penetraba más lento pero más profundo. Nicolás no paraba de temblar y gemir.

Laura tomó el dildo arcoíris aún húmedo y se lo metió en la boca.



Laura: Chúpalo mientras te follo

Nicolás lo obedeció, chupando y gimiendo alrededor del juguete mientras su madre lo penetraba sin piedad.

Finalmente, Laura sacó la polla y lo puso de rodillas frente a ella. Agarrándolo del cabello, le metió la verga hasta el fondo de la garganta y se corrió con fuerza, llenándole la boca de semen espeso. Nicolás tragó entre temblores, con los ojos vidriosos de placer y sobrecarga sensorial.



Cuando terminó, Laura lo abrazó contra su pecho masculino.

Laura: Esto se queda entre nosotros… pero si vuelves a ponerle eso a la bicicleta, te voy a castigar otra vez

Nicolás solo asintió, aún jadeando, con las piernas temblando y las medias arcoíris manchadas.

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Intente ser un poco más oscuro en la historia, perdón si les incomodo eso.


Pd: esta historia lo tenia hace un mes, pero ahora si voy a darme este mes de descanso por la universidad


Hasta luegooo

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