Las horas siguientes fueron una coreografía calculada de placer, manipulación y preparación.
Despedirme de sus “amigos streamers” por chat diciendo:
“Tuve un problema con mis gatos y tengo que regresar a mi casa”. Terminé
subiendo una historia rápida para despedirme para siempre de México. Alisté mis
maletas y compré el avión hacia España el mismo día. Tenía en total que
sobrevivir de la verdadera Mictia unas 4 horas.
¿Por qué? Porque la vi. Desde la ventana de la habitación,
en la zona de la piscina, la reconocí al instante: mi antiguo cuerpo, sudoroso,
con la ropa arrugada y la cara descompuesta de rabia. Caminaba con paso
decidido hacia el edificio principal. Venía por mí.
Apenas tuve tiempo de cerrar la maleta. Escuché los pasos
fuertes por el pasillo y luego los golpes furiosos en la puerta.
Mictia: ¡Abre la puerta y sé valiente por una vez en tu
vida! ¡Sé que estás acá, hijo de puta!
Su voz (mi antigua voz) sonaba ronca, rota por la
desesperación y el cansancio. Golpeó con más fuerza, haciendo vibrar la madera.
Me quedé quieta en el centro de la habitación, todavía con
el bikini blanco húmedo pegado al cuerpo. El corazón me latía rápido, pero no
era miedo… era excitación. Una excitación oscura y triunfante.
Alejandro: Casi… casi lo logras.
No abrí. En cambio, me moví en silencio. Apagué las luces
principales, dejando solo la lámpara tenue de la mesita de noche. Me quité todo,
quedando completamente desnuda. Me miré una última vez en el espejo: cabello
revuelto, labios hinchados, piel todavía sonrosada por el sol. Perfecta.
Los golpes seguían.
Mictia: ¡Devuélveme mi cuerpo! ¡Todo el mundo va a saber lo
que hiciste! ¡La policía…!
Sonreí fingiendo miedo e inocencia.
Alejandro: Por favor… ya basta. No sé quién eres, pero me
estás aterrorizando. Voy a llamar a seguridad…
Saque el celular de mictia y llame a la policía explicando
la situación que un acosador me esta siguiendo. Despues bloqueé el número de mi
antiguo teléfono. Y después apagué el celular.
Me acosté en la cama king size, abrí las piernas mirando
hacia la puerta y empecé a tocarme. Dedos suaves deslizándose entre mis
pliegues ya húmedos. Gemí bajito, lo suficiente para que se escuchara desde
afuera si prestaba atención.
Alejandro: Ahh…
dejé escapar, con la voz temblorosa y excitada de Mictia.
Los golpes se detuvieron un segundo. Sabía que me estaba
escuchando.
Seguí masturbándome más fuerte, dejando que mis gemidos
subieran de volumen. El sonido húmedo de mis dedos entrando y saliendo llenaba
la habitación. Quería que sufriera escuchándome disfrutar de su cuerpo.
Mictia golpeó una vez más, esta vez más débil.
Mictia: Eres un enfermo… un puto enfermo…
Escuché cómo se alejaban sus pasos. Probablemente iba a
buscar seguridad o a intentar entrar por otro lado. Tenía poco tiempo.
Me corrí rápido, mordiendo la almohada para ahogar el
gemido. Luego me vestí con rapidez: crop top blanco, unos pantalones de
mezclilla grises y gorro de peluche de Teemo. Me tome una foto con algunos
peluches que había y decidí publicar una nueva historia en mi nuevo Instagram
Pasaron veinte minutos eternos. Escuché voces en el pasillo:
seguridad del hotel hablando con alguien. La verdadera Mictia gritando que
había un impostor en la habitación. Pero nadie le creía. Un hombre sucio,
agitado y sin identificación gritando que era “Mictia”… sonaba a loco.
Escuché cuando se lo llevaron, forcejeando.
Mictia: ¡Es mi habitación! ¡Este acosador me robó el cuerpo!
Pobre ilusa.
Cuando el pasillo quedó en silencio, abrí la puerta con
cuidado, saqué las maletas y bajé por el ascensor de servicio. Un taxi ya me
esperaba afuera (lo había pedido antes).
Mientras el coche se alejaba del hotel, miré por la ventana
trasera. Vi a mi antiguo cuerpo siendo retenido por dos guardias de seguridad
cerca de la recepción. Gritaba como loco. Nadie le creía. Pronto los Mictianos
lo lincharían en internet. Yo misma me había encargado de plantar las pruebas
suficientes.
Llegué al aeropuerto con tiempo de sobra. Facturé las
maletas, pasé migración sin problemas (el pasaporte de Mictia era perfecto) y
me senté en la sala VIP. Crucé las piernas, sintiendo el aire fresco subir por
debajo de la sudadera. Sonreí.
En el baño del aeropuerto, antes de abordar, me miré al
espejo una última vez. Ajusté mi cabello, me mordí el labio y susurré:
Alejandro: Gracias por todo, Mictia. Yo cuidaré muy bien de
tu vida… y de este cuerpo.
El vuelo a España despegó sin incidentes.
Sentada en primera clase, con una copa de vino en la mano y
la sudadera ligeramente baja en un hombro, supe que había ganado. Para siempre.
Ahora soy Mictia. La streamer querida, deseada, intocable. Y
nadie, jamás, va a quitarme esto.
Fin.
Epílogo:
Alejandro en un nuevo estilo de streams logro cifras que
nunca pensó llegar. 20k de media y con historias de este estilo:
Y subiendo fotos de este estilo:
Mientras disfruta con su nuevo novio y pensando en comenzar
hacer un OF en unas semanas para comprar nuevos “juguetes”
Mientras la verdadera mictia termino en una cárcel debido a
que Alejandro con todo el nuevo dinero generado pudo mandarla a una cárcel de máxima
seguridad con acusaciones falsas. Esperemos que no termine loca
Lo que no sabian los 2 es que el hechizo tiene algo más además de solo "cambiar de cuerpo". Pero esto es parte de otra historia
Uy acaso una continuación o algo así con ese final 👀👀👀
ResponderEliminarMuy buena historia btw, al fin un blog donde hay actividad y contenido un tanto fresco, más allá de cambios simples, algo que te hace seguir el hilo de la historia y avanza de manera que te engancha, sigue así <3
ResponderEliminarMuy buena historia me gustaría más historias así largas explícitas y con buenas imágenes
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