La habitación del hotel estaba todavía impregnada del olor a protector solar de coco y cloro cuando Alejandro, en el cuerpo de Mictia, se dejó caer desnuda sobre la cama king size. Sus ojos ya se cerraron totalmente y quedo dorminada. Lo que no sabia es que no había cerrado con llave su habitación.
Trabajador: ¿Señorita Abril? Disculpe, vi la puerta
entreabierta y…
Era uno de los trabajadores del hotel, un hombre de unos
treinta y tantos años, moreno, de complexión fuerte y uniforme impecable. Se
quedó congelado al ver a la streamer dormida, completamente desnuda sobre la
cama, con las piernas ligeramente abiertas y la mano todavía entre sus muslos.
Alejandro totalmente dormido abre las piernas, diciendo sin
querer “Follame”
Lo que siguió fue rápido y carnal.
El trabajador se bajó los pantalones, liberando su polla
dura y palpitante. Frotó la cabeza gruesa contra los labios vaginales del cuerpo
dormido, provocándose a sí mismo, y luego empujó con fuerza. Entró de un solo
golpe hasta el fondo, gimiendo al sentir la estrechez y el calor interno del
túnel de silicona que lo envolvía como un guante.
Empezó a follarla con ritmo creciente, agarrándola fuerte de
las caderas. Cada embestida hacía que el cuerpo del muñeco se moviera de forma
realista, los pechos balanceándose y el culo rebotando contra su pelvis. El
sonido húmedo y obsceno llenaba la habitación mientras la penetraba más
profundo, más rápido, imaginando que era una mujer real sometida a él.
Trabajador: Joder… qué apretada estás —gruñó,
acelerando.
El trabajador saco su polla para ponerla en otra posición y vio
como ella abría los ojos.
Alejandro se levanto y vio la escena horrorificado, sentir
como un hombre estaba abusando de él……
Fue increíblemente excitante
Sin que el trabajador pueda reacionar Alejandro se arrodilló
frente a él con esa sonrisa traviesa. Sin decir nada más, lo metió en su boca,
chupando con ganas, usando la lengua con torpeza excitante pero entusiasta. El
trabajador gemía mientras sujetaba esa coleta alta, empujando suavemente su
polla dentro de la boca caliente de “Mictia”.
Trabajador: Joder… qué boca tienes…
Después de una mamada intensa en la que Alejandro casi se
atraganta un par de veces, se levantó, se dio la vuelta y se inclinó sobre la
cama, separando sus nalgas con ambas manos.
Alejandro: Métemela…. Quiero sentirla bien adentro.
El trabajador no se hizo rogar. Se puso un condón
rápidamente y entró en la vagina apretada de Mictia con un gruñido. Alejandro
soltó un gemido agudo y femenino mientras sentía cómo lo llenaban por completo.
Empezó a empujar hacia atrás, follándolo con ganas, moviendo las caderas como
había visto en tantos videos.
Alejandro : — Más fuerte… ¡ah! ¡Sí!
Cambió de posición varias veces: primero en cuatro, luego de
lado, y finalmente lo montó a horcajadas, rebotando sobre su polla con los
pechos saltando. Cuando el trabajador estuvo cerca de correrse, Alejandro se
bajó, se puso en cuatro otra vez y le ofreció el ano.
Alejandro : Ahora métemela por el culo… quiero
sentirlo todo.
El trabajador cambió de condón y entró con más cuidado, mientras
la ponía a su regazo y le levantaba las piernas para penetrarla.Alejandro soltó
un largo gemido mezcla de dolor y placer mientras lo penetraban por detrás.
Poco a poco el dolor se convirtió en placer y terminó empujando hacia atrás,
pidiendo más fuerte hasta que el trabajador se corrió dentro del condón con un
gruñido ronco.
Terminaron exhaustos sobre la cama.
Alejandro, aún jadeando, tomó los dos condones usados,
llenos de semen espeso y caliente. Los miró con una mezcla de asco y excitación
morbosa. Abrió uno y, bajo la mirada sorprendida del trabajador, inclinó la
cabeza y dejó que el semen se deslizara sobre su lengua. Tragó con dificultad,
sintiendo el sabor salado y espeso.
El trabajador, todavía recuperándose, tomó el segundo condón
y vació su contenido en un vaso de cristal que había sobre la mesita de noche.
Luego vertió también el resto del primero. El vaso quedó con una buena cantidad
de semen blanco y espeso.
El trabajador le acercó el vaso a los labios. Alejandro lo
tomó con ambas manos y, mirándolo a los ojos, empezó a beber. Tragó lentamente,
con algunas arcadas, pero sin detenerse. Parte del semen se le escapó por la
comisura de los labios y le cayó sobre los pechos. Cuando terminó el vaso,
abrió la boca para mostrar que lo había tragado casi todo, respirando
agitadamente.
Trabajador: — Buen chico…
Alejandro se limpió los labios con el dorso de la mano y
sonrió con picardía, exhausto y satisfecho.
Mientras tanto, en otro lugar de la Ciudad de México…
La verdadera Mictia, ahora atrapada masculino de Alejandro,
sudaba profusamente mientras caminaba bajo el sol. Su teléfono (el de
Alejandro) no dejaba de vibrar. Llamadas perdidas, mensajes furiosos de sus
antiguos seguidores y colaboradores.
No tenía ni un peso en la cartera. El cuerpo de Alejandro
olía a sudor después de horas caminando. Le dolían los pies, la espalda y,
sobre todo, el orgullo. Tenía que llegar al hotel como fuera. Tenía que
recuperar su cuerpo.
Mictia (en el cuerpo de Alejandro): Ese hijo de puta… — gruñó con la voz grave de
Alejandro —. Cuando te encuentre, te voy a matar…
Muy buena que bueno que volviste a subir contenido tan rápido
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